Descalificar a los compañeros de trabajo, ¿causa de despido?. Juzgado vs TSJ

jueves 01 de octubre de 2015

Tribunal Superior de Justicia, Sala de lo Social. Sentencia de 16 de junio de 2015, recurso número 2344/2015.

La trabajadora prestaba sus servicios a la empresa, dedicada a la actividad de contabilidad, en virtud de contrato de trabajo indefinido, a jornada completa.

El 4 de julio de 2014, la empresa entregó a la trabajadora carta de despido, con fundamento en la forma de utilización del correo electrónico de la empresa. La trabajadora hacía uso del correo electrónico para intercambiar mensajes con graves ofensas hacia otros compañeros y jefes, dirigiéndose hacia ellos con calificativos como "huevón"… entre otros malos tratos de palabra calificados por la empresa como faltas laborales muy graves de acuerdo al Convenio Colectivo de aplicación.

En la empresa, todos los trabajadores suscriben junto al contrato de trabajo un Anexo, en relación a las funciones y obligaciones de los trabajadores que tratan con datos personales, donde se recoge que el uso del correo electrónico e Internet, constituyen herramientas de trabajo puestas a disposición exclusivamente para el desempeño de la actividad profesional dentro de la empresa. Y se establece, la potestad de la empresa para revisar y registrar el correo electrónico sin previo aviso con el fin de verificar el cumplimiento de las normas.

Ante el despido disciplinario, la trabajadora demandó a la empresa. El Juzgado de lo Social estimó la demanda y declaró la improcedencia del despido, razonando que, aunque es evidente el uso de un lenguaje grosero y soez, no puede considerarse que tal actuación constituya “falta de malos tratos de palabra y obra”, faltas graves de respeto o consideración a los jefes y compañeros, pues dichos correos electrónicos se han cruzado de forma privada entre la actora y los otros dos compañeros de trabajo implicados, no se han difundido ni se les ha dado publicidad, así como, no se nombra o identifica expresamente a los compañeros o los jefes.

Sin embargo, tras el recurso de suplicación planteado por la empresa, la Sala de lo Social del TSJ, se pronuncia y contradice el razonamiento del Juzgado, con el siguiente argumento:

“Una comunicación es privada cuando por su propia naturaleza no puede llegar a conocimiento de terceros o cuando está amparada por el secreto de las comunicaciones que garantiza el artículo 18.3 de la Constitución, pero no cuando se plasma por escrito utilizando un medio como el correo electrónico que la empresa pone a disposición de sus trabajadores para el desarrollo de su actividad laboral y cuando existen normas precisas sobre su utilización.”

Por otra parte, entiende que las expresiones vertidas en los correos no constituyen sólo un lenguaje grosero o soez sino graves ofensas que atentan contra el honor y la dignidad de sus superiores y compañeros, y "después de llegar a conocimiento de la empresa la opinión que a la trabajadora le merecen sus superiores y compañeros de trabajo, no parece factible que en el futuro la convivencia en el trabajo pueda desarrollarse en condiciones de normalidad y armonía".

Así, en base a lo expuesto, la Sala revoca la sentencia del Juzgado de lo Social y declara procedente el despido.


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