Dormir en el trabajo, ¿qué gravedad reviste tal conducta?

jueves 14 de enero de 2016
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Tribunal Superior de Justicia, Sala de lo Social. Sentencia de 4 de diciembre de 2015, recurso número 346/2015.

Hechos. El trabajador venía prestando servicios para la empresa con antigüedad de 2 de febrero de 2001.

El 4 de septiembre de 2013, el trabajador fue sancionado con suspensión de 2 meses de empleo y sueldo, tras ser descubierto por el vigilante de la empresa durmiendo en el techo de uno de los ascensores donde trabajaba; despertando pasados 45 minutos, tras recibir una llamada a través del móvil de empresa de su responsable.

El trabajador impugnó la sanción ante el Juzgado de lo Social, quien desestimó su pretensión y confirmó la sanción impuesta por la empresa. Contra la sentencia dictada interpuso recurso de suplicación, alegando que no existió dolo o malicia en su conducta, pues se quedó dormido por causas totalmente fortuitas y ajenas a él, y por ello, no puede atribuirse tal gravedad a su conducta, así como, en todo caso, debería ser encuadrada en una falta grave o leve.

El Tribunal Superior de Justicia parte de la descripción de la conducta desplegada por el trabajador sancionado, donde no se evidencia, ni se acredita, el motivo de quedarse dormido y, por tanto, que fuese fortuito.

Y, examinada la conducta, determina que quedarse dormido en el trabajo durante un lapso de tiempo, concretamente de unos minutos, no puede tener mayor gravedad que la inasistencia al trabajo durante cierto tiempo sin justificación alguna, máxime cuando no se ha constatado que tal conducta hubiese producido perjuicio alguno a la productividad o daños a personas o cosas.

Por tanto, a pesar de que constituye una manifiesta transgresión de la buena fe contractual, al incumplirse los deberes laborales básicos, establecidos en el artículo 5 a) del Estatuto de los Trabajadores, el Convenio Colectivo correspondiente describe el abandono del puesto de trabajo durante cierto tiempo o la falta al trabajo de manera injustificada, como faltas disciplinarias leve y grave respectivamente, y así ha de resolverse: habiéndose producido un abandono del trabajo sin causa justificada por breve tiempo, se ha de dejar sin efecto la sanción impuesta por la empresa al trabajador.


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