Los mensajes privados en la cuenta profesional de internet de un trabajador

martes 19 de enero de 2016

Tribunal Europeo de Derechos Humanos, caso Barbulescu v. Romania, nº 61496/08. Sentencia de 12 de enero de 2016.

Hechos. Bogdan Mihai Barbulescu trabajó desde el año 2004 en una empresa privada como ingeniero de ventas. Por requerimiento de la empresa, abrió una cuenta de Yahoo Messenger para comunicarse con los clientes. Igualmente, usaba la citada cuenta de correo, para comunicarse con sus familiares, aún contraviniendo la política de la compañía, que prohibía expresamente el uso de los medios de comunicación para usos o fines personales.

En julio de 2007, la compañía informó al trabajador de que sus comunicaciones por Yahoo Messenger habían sido objeto de vigilancia, y que esos registros revelaban que había utilizado Internet con fines personales. El trabajador negó los hechos, y entonces la empresa transcribió los mensajes que había intercambiado con su familia sobre temas personales, así como, transcribió algunos mensajes que el trabajador había intercambiado desde su cuenta personal de Yahoo Messenger.

El 1 de agosto de ese año, la empresa despidió al trabajador por infringir el reglamento interno de la empresa, que prohibía el uso de las cuentas de correo profesionales para usos personales.

Tras su despido, el trabajador demandó a la empresa y solicitó la declaración de nulidad del despido, al considerar que la empresa había violado su derecho a la correspondencia privada y vulnerado su derecho al respeto de la vida privada y familiar. Los tribunales rumanos rechazaron la demanda considerando la conducta de la empresa como "razonable", ya que la vigilancia de las comunicaciones "fue el único medio para establecer que había habido una infracción disciplinaria".

Recientemente, el litigio ha sido resuelto por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, determinando que:

  • No es irrazonable que un empleador desee verificar que el trabajador está trabajando, desarrollando su tarea profesional, en las horas de trabajo.
  • La empresa accedió a las comunicaciones dando por hecho que se trataba de conversaciones profesionales, por lo que no habría habido vulneración de la privacidad, al desconocer que las conversaciones allí mantenidas tenían ese carácter.
  • Los tribunales nacionales realizaron un "justo equilibrio" entre el derecho a la privacidad de la correspondencia del trabajador y los intereses empresariales.

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