Resumen esquematizado de la doctrina sobre la indemnización por IT e IP

jueves 26 de enero de 2017
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STSJ de Castilla y León (Sala de lo Social, Sección 1ª), núm. 702/2016, de 22 de diciembre (Rec. 652/2016). JUR/2017/7518. Ponente: Carlos Martínez Toral.

Este es el caso de un trabajador accidentado como consecuencia de la negligencia empresarial de no haber recolocado una rejilla en un sumidero, lo que provoca la caída del trabajador, con su lesión correspondiente y el agravamiento de una anterior, teniendo como consecuencia una IP total para su profesión habitual (cocinero) percibiendo el 75& de la base reguladora más un incremento del 30% de las prestaciones de la Seguridad Social a cargo de la empresa por negligencia. El TSJ, si bien desestima el recurso de suplicación tanto del trabajador como de la aseguradora, nos ofrece un excelente resumen de la doctrina del TS sobre la determinación de la indemnización en caso de accidente de trabajo con resultado de IT o IP y de la aplicación del Baremo para cada concepto.

A) Reglas generales sobre la indemnización

  1. La responsabilidad empresarial por accidente laboral. Las contingencias profesionales cubren:
    1. Las prestaciones (indemnización tasada con cargo a las cotizaciones del empresario por su responsabilidad objetiva)
    2. El recargo de prestaciones
    3. Responsabilidad civil contractual o extracontractual por culpa o negligencia. En la RC contractual la culpa exigida va más allá del mero cumplimeinto normativo, debiendo acreditarse “haber agotado toda la diligencia posible”.
  2. Competencia del orden social: abarca tanto la RC contractual como extracontractual, porque el contrato absorbe todo aquello que se halla en su órbita natural.
  3. Alcance de la reparación (indemnización): reparar o compensar todos los daños y perjuicios derivados del accidente y que afecten a su esfera personal, laboral, familiar y social, pero sin exceder nunca del daño sufrido.
  4. Fijación del importe: por el órgano de instancia, si bien es fiscalizable en vía de recurso extraordinario.
  5. Categorías a indemnizar:
    1. Daño corporal (físico y psíquico)
    2. Daño moral (sufrimiento)
    3. Daño emergente (pérdida patrimonial)
    4. Lucro cesante (pérdida de ingresos y expectativas profesionales)
  6. Compensatio lucri cum damno: de tener derecho a varias indemnizaciones estas serán complementarias, debiendo deducirse del total lo ya percibido por el mismo concepto, si bien la compensación debe hacerse entre concepto homogéneos.

B) Cálculo del importe a indemnizar

El importe debe desglosarse, imputando cada cuantía a un concepto y motivándolo.

  1. Daño emergente: debe indemnizar solamente lo pedido atendiendo a la prueba practicada.

  2. Lucro cesante: tiene carácter complementario e indemnizatorio, por lo que si supera la cuantía percibida por prestaciones de la Seguridad Social y por las mejoras voluntarias, deberá deducirse del monto total para no ocasionar un enriquecimiento injusto.

    Esto no ocurre con el recargo por infracción de medidas de seguridad, que tiene un carácter más sancionador que indemnizatorio.

  3. Daño corporal y moral: se aplica el Baremo del Anexo de accidentes, si bien su aplicación es facultativa y los importes máximos podrán incrementarse, pero siempre deberá estar razonado.

C) Fijación de los daños y perjuicios: aplicación del baremo

  1. Secuelas físicas (Tabla III): su importe no puede compensarse ni con prestaciones de la Seguridad Social, ni con las mejoras voluntarias, ni con el recargo de prestaciones. Al ser una deuda de valor, las secuelas y número de puntos atribuibles por aquéllas son los de la fecha de consolidación, si bien los importes del punto han de actualizarse a la fecha de la sentencia, aunque también resulta admisible aplicar intereses moratorios no sólo desde la interpelación judicial, sino desde la fijación definitiva de las secuelas.

    Conviene señalar que el Baremo trata de manera especial a la IT, pero no así a la IP, de ahí que debamos distinguir en cada caso en los dos siguiente apartados:

  2. Lucro cesante:
    1. IT (Tabla V): se ha de tener en cuenta: 1º) la diferencia entre el salario real que se hubiera percibido de permanecer el trabajador en activo y las cantidades satisfechas por prestación; 2º) descontarse el subsidio de IT establecido como mejora voluntaria; 3º) a efectos de determinar el lucro cesante debe computarse el incremento salarial que pueda establecerse por Convenio Colectivo; 4º) no se aplicarán los «factores de corrección» por ingresos netos anuales del Baremo, pues ya se ha partido -a efectos del lucro cesante- del 100% de los salarios reales dejados de percibir; y 5º) la cifra obtenida no podrá compensarse con otros conceptos, como daño emergente o moral.
    2. IP (Tabla IV): 1º) deben descontarse las prestaciones de la Seguridad Social y las mejoras voluntarias, pero no el posible recargo de prestaciones; 2º) La regla general a seguir es de equivalencia entre la prestación reconocida y el lucro cesante (salvo prueba en contrario o excepciones como los casos de IP fronteriza con el grado inmediatamente superior, dificultades de rehabilitación laboral por edad u otras singularidades que lleven a excluir posibilidades de trabajo meramente teóricas o los supuestos de pérdida de expectativas laborales constatables); 3º) en caso de lucro cesante en cuantía superior por no estar plenamente satisfecho con prestaciones y mejoras, el déficit de ingresos que por tal concepto sea atribuible a la IP necesariamente ha de capitalizarse, para así resarcir la pérdida económica vitalicia que la discapacidad comporta; y 4º) Si se presentan capitalizadas las prestaciones de Seguridad Social y las mejoras, también ha de capitalizarse la pérdida de ingresos.
  3. Daño moral:
    1. IT (Tabla V): para los días de estancia hospitalaria, los impeditivos para el trabajo y los días de baja no impeditivos, pues el alta laboral no necesariamente ha de implicar la sanidad absoluta.
    2. IP (Tabla IV): en este aspecto el TSJ entiende que la doctrina ha de ser rectificada y que el factor corrector de la Tabla IV por IP para la ocupación habitual solo atiende al daño moral que supone la propia situación de IP, por lo que la indemnización que se fija ha de destinarse íntegramente a reparar el indicado daño moral. Esa incapacidad «para la ocupación o actividad habitual» en muchos supuestos no supone privación alguna para los disfrutes de la vida. Por todo el TSJ entiende preferible no distorsionar el elemento corrector, atribuyéndole como hasta ahora una doble significación (lucro cesante y resarcimiento moral, según se trate de trabajadores o no trabajadores, sino que en ambos casos la indemnización ha de apuntar a la misma finalidad de compensar el daño moral que comporta el déficit para la actividad habitual). Y que esta indemnización ha de sumarse a la que es propia de las secuelas individualmente consideradas.

D) Doctrina hasta ahora vigente sobre la ip como factor corrector y la rectificación de la sala

  1. Lucro cesante: Hasta ahora se entendía que las indemnizaciones básicas por lesiones permanentes (daños morales incluidos) debían añadirse como factor corrector, según la Tabla IV, por IP, reparando con ello los daños y perjuicios derivados de esta «para la ocupación o actividad habitual de la víctima». Pero la Sala tampoco ha descartado la posibilidad de que dicho factor corrector tuviera finalidad resarcitoria del perjuicio económico. Ello se observa en la muy repetida afirmación de que «quedará al prudente arbitrio del juzgador de la instancia» la ponderación de las circunstancias para determinar qué parte de la cantidad reconocida por el concepto de factor corrector de la citada IP se imputa a la incapacidad laboral y qué parte al impedimento para otras actividades.

    Según la literal redacción del Baremo, parece que lo determinante de la incapacidad para es que el perjudicado quede impedido de forma permanente para el ejercicio de su actividad habitual, con independencia de que perciba ingresos o no de la misma; es por ello que parece oportuno entender que una misma una misma indemnización puede tener una doble en función del destinatario: a) compensar exclusivamente el daño moral para quienes esa ocupación habitual no es remunerada (se les abonaría el íntegro factor corrector); y b) para resarcir el lucro cesante para quien su actividad esté retribuida (se les descontaría el porcentaje «ya indemnizado» por las prestaciones de Seguridad Social).

  2. Dolor moral: por otra parte, la incapacidad para la «ocupación habitual» como dolor moral está siendo cuestionada ya que el concepto en realidad no diverge mucho del daño moral que es consecuencia de la lesión fisiológica, pues la serie de actividades de las que se ve privado el perjudicado no son más que las limitaciones inherentes a una determinada discapacidad. Además, esa incapacidad «para la ocupación o actividad habitual» en muchos supuestos -de fácil imaginación- la IP para una determinada profesión no supone privación alguna para los disfrutes de la vida.

Por todo ello la Sala entiende que es preferible no distorsionar el elemento corrector, atribuyéndole como hasta ahora una doble significación (lucro cesante y resarcimiento moral), según se trate de trabajadores o no trabajadores, sino que en ambos casos la indemnización ha de apuntar a la misma finalidad de compensar el daño moral que comporta el déficit para la actividad habitual. Y que esta indemnización ha de sumarse a la que es propia de las secuelas individualmente consideradas.

Finalmente, el TSJ no ignora que desde la STS de Pleno 25 de marzo de 2010 [rec. 1741/04], la Sala I acogió expresamente el criterio de esta Sala IV tras su sentencia de 17 de julio de 2007 [rcud 4367/05 ], en orden a considerar que el factor corrector de IP atiende sustancialmente a resarcir el daño moral, pero también puede alcanzar finalidad indemnizatoria del lucro cesante.

Por todo ello, la Sala IV afirma aplicar el Baremo de manera orientativa, pero en todo caso teniendo siempre presentes las prestaciones de Seguridad Social (compatibilidad relativa), de manera que todos los factores del Anexo que hagan referencia al lucro cesante no pueden computarse a efectos de la indemnización adicional a fijar, porque se sobreentiende que ya están satisfechos, bien por las prestaciones por IT o IP, bien por la diferencia que entre esas prestaciones y lo que se deja de percibir por salario. Y por ello entiende que el importe porcentual que se atribuyese al lucro cesante -dentro del factor corrector por IP de la Tabla IV-, por fuerza debe deducirse de la cantidad total que el Juez hubiese acordado, de entre la mínima y máxima previstas en el Baremo por la citada IP, doctrina esta que es la que precisamente el presente Pleno rectifica.


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